miércoles, 28 de julio de 2010

Reflexiones por fiestas patrias

Un 28 de julio, hace 189 años el general José de San Martín al mando de una expedición libertadora proclamó la independencia del Perú. Esta fecha conmemorativa nos lleva a confrontarnos con una multiplicidad de sentimientos, encuentros, desencuentros y un patriotismo que emana, gracias también, de las festividades, desfiles, ceremonias, etc.

En este ambiente “festivo”, no podemos obnubilarnos y negar que una gran parte de la población peruana se encuentra todavía presa del sistema. En efecto, es una constatación cada año, que miles de personas no tiene acceso a la educación y a la salud de calidad, a un trabajo digno, a una vivienda digna que les permita albergarse del frio. Grave también, es el fenómeno creciente de criminalización, hostigamiento, persecución y represión que tienen los peruanos y peruanos por alzar su voz de protesta y denunciar estos hechos.

De ahí nos preguntamos: ¿Qué fiestas patrias celebramos?, ¿de qué independencia hablamos?,  ¿qué fiestas patrias puede tener un pueblo peruano en situación de exclusión social, violencia, pobreza económica?.

Como sabemos, los fundamentos doctrinarios de la independencia estuvieron vinculados a un ideario democrático que buscaba garantizar la plena vigencia de los derechos y deberes de los ciudadanos, la consolidación de un ordenamiento jurídico y político del país, el bienestar de la población,  la vigencia de los derechos individuales, etc.  Sin embargo representó únicamente un cambio en la esfera política pues el poder se transfirió de la corona española a las élites criollas. Éstas se conformaron por españoles americanos que durante el periodo colonial fueron favorecidas en: el área social, la economía y la política frente a los demás. Esta “nueva” organización se caracterizó, también, por el racismo y segregación principalmente hacia la población indígena y afroperuana.

Esta situación se ha prolongado hasta nuestros tiempos y ahora más que nunca somos dependientes económicos de “potencias” mundiales, atrapados en un sistema mundo-capitalista (Wallerstein), saltando de la escala estado – nación a escalas supranacionales. En efecto,  en  nuestro país se continúa concentrando las riquezas en unos cuantos generando a la vez enormes desigualdades sociales basadas en la extracción de nuestros bienes naturales.

Nuestra intención no es relegar el espíritu festivo y gozo patriótico.  Por lo contrario, a partir de este sentimiento deseamos llamar a una profunda reflexión que nos encamine hacia la afirmación de un compromiso por crear una sociedad mejor.  Nosotros, y estamos convencidos que muchos y muchas personas, creemos aún en el poder transformador del pueblo, en la voluntad de los peruanos y peruanas por progresar y en la riqueza de nuestro país.

Finalmente deseamos unas felices fiestas, albergando la esperanza de crear conjuntamente un país pluralista, soberano, justo, solidario y democrático, en donde podamos vivir todos y todas en armonía con la naturaleza.

Comité Impulsor de Madrid y Bruselas.
28 de julio 2010

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